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El concierto del barrio

M
675 words · Key vocabulary
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Después de dos meses en Barcelona, Carlos se sentía parte del barrio. Conocía al portero, al vendedor de frutas, a la señora de la panadería. Pero todavía no se sentía completamente en casa.

Un día, Carmen, la directora de la academia, lo llamó a su despacho.

—Carlos, en diciembre organizamos un concierto de Navidad en la plaza del barrio de Gràcia. Cada año, los profesores y los alumnos tocan juntos. ¿Te gustaría participar?

—¡Claro! Me encantaría —dijo Carlos.

—Puedes tocar lo que quieras. Algo especial. Algo tuyo.

Carlos pensó mucho en qué tocar. Quería tocar algo que fuera importante para él. Algo que conectara su vida en Colombia con su nueva vida en Barcelona.

Decidió hacer algo diferente: iba a mezclar una canción colombiana con una catalana. Pidió ayuda a Ana.

—Ana, ¿conoces alguna canción catalana tradicional?

—¡Sí! "L'Emigrant. " Es una canción sobre alguien que deja su tierra. Es muy bonita.

Carlos escuchó la canción y se emocionó. La letra hablaba de alguien que echaba de menos su hogar pero encontraba uno nuevo. Era perfecta.

Durante tres semanas, Carlos ensayó todas las noches. Mezclaba los acordes de "Pueblito viejo" con la melodía de "L'Emigrant. " Ana lo escuchaba desde su balcón y le daba su opinión.

—¡Esa parte es preciosa! Pero el final necesita más fuerza.

Sus alumnos también quisieron participar. Cuatro de ellos aprendieron a acompañarlo con guitarras más simples. Ensayaban juntos los jueves por la tarde en la academia.

Llegó el día del concierto. Era un sábado frío de diciembre. En la plaza de Gràcia habían montado un escenario pequeño con luces de Navidad. Había sillas para el público y un puesto de chocolate caliente.

Carlos estaba muy nervioso. Nunca había tocado para tanta gente. Miró al público: había más de cien personas. Vio a Ana en la primera fila, que le sonreía. A su lado estaban los vecinos del edificio, la señora de la panadería y el vendedor de frutas del mercadillo.

Antes de empezar, cogió el micrófono.

—Buenas noches. Me llamo Carlos y llegué a Barcelona hace dos meses. Vengo de Colombia y todavía estoy aprendiendo a vivir aquí. Esta canción es para dos países que quiero mucho: el que dejé y el que me recibió.

Empezó a tocar. Las primeras notas eran de "Pueblito viejo. " Suaves, nostálgicas. Recordó a su abuelo, su casa, el olor del café. Algunas personas del público que conocían la canción colombiana sonrieron.

Después, poco a poco, la melodía cambió. Los acordes colombianos se mezclaron con "L'Emigrant. " Sus alumnos entraron con sus guitarras. La música llenó la plaza.

Carlos vio que Ana tenía los ojos húmedos. El portero del edificio aplaudía con el ritmo. Gente que no conocía movía la cabeza y sonreía.

Cuando terminó la canción, hubo un momento de silencio. Después, la plaza entera aplaudió. La gente se puso de pie. Carlos sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas.

—¡Bravo, colombiano! —gritó alguien desde el público.

Después del concierto, los vecinos se acercaron a felicitarlo. El vendedor de frutas le dio un abrazo. La señora de la panadería le trajo un trozo de turrón.

—Ahora eres del barrio, Carlos —le dijo el portero, con una sonrisa enorme.

Ana lo abrazó.

—¿Has llamado a tu madre?

—Todavía no.

—Llámala. Tiene que saber lo que ha pasado esta noche.

Carlos se sentó en el borde del escenario vacío, sacó su teléfono y llamó a Bogotá. Su madre contestó al segundo tono.

—Mamá, hoy he tocado en un concierto en la plaza de mi barrio. He tocado "Pueblito viejo. " La gente ha aplaudido de pie.

Su madre lloró. Pero esta vez eran lágrimas de orgullo.

Esa noche, volviendo a casa por las calles de Gràcia con la guitarra a la espalda, Carlos miró los balcones iluminados y las luces de Navidad. Se acordó de lo solo que se sentía el primer día, sentado en el suelo del salón vacío.

Ahora era diferente. Todavía echaba de menos Colombia. Siempre la iba a echar de menos. Pero Barcelona ya no era solo una ciudad nueva. Era su hogar.