El hombre de la lluvia
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Coming Soon!Mateo es un niño tranquilo. No habla mucho en la escuela y no tiene muchos amigos, pero mira todo con mucha atención. Vive con su madre en una casa pequeña en una calle muy silenciosa. Al lado vive un hombre mayor que se llama don Ernesto. Tiene un jardín pequeño, una chaqueta gris y un sombrero negro muy viejo. Casi siempre está solo.
Mateo ve a don Ernesto muchas veces desde la ventana de su cuarto. El hombre riega las plantas, barre la entrada y se sienta en una silla de madera por la tarde. No parece una persona extraña. Pero Mateo nota una cosa rara. Siempre, siempre, don Ernesto sale de casa justo antes de la lluvia.
No sale una hora antes. No sale en la mañana para mirar el cielo. Sale solo unos minutos antes. Primero abre la puerta. Luego mira arriba. Después camina muy despacio hasta el jardín. Y entonces, poco tiempo después, empieza a llover.
Al principio, Mateo piensa que es suerte.
Después piensa que don Ernesto entiende muy bien el clima.
Luego piensa otra cosa: eso no es normal.
Un martes por la tarde, el cielo está claro. Hay un poco de sol y hace calor. La madre de Mateo está en la cocina y canta muy bajo mientras prepara arroz. Mateo está en su cuarto con un libro, pero no está leyendo. Mira por la ventana. Entonces ve a don Ernesto. El hombre abre la puerta, sale al jardín y levanta una mano.
Mateo frunce la cara.
No hay nubes grises. No hay viento fuerte. No parece que va a llover.
Pero don Ernesto habla.
Mateo no puede oír bien, así que abre la ventana un poco. Entra aire caliente de la calle. Don Ernesto está mirando el cielo con cara seria.
—No, hoy no —dice el hombre—. Hoy la ropa está fuera.
Mateo abre más los ojos.
Espera un momento.
Don Ernesto sigue hablando.
—Mañana por la mañana, sí. Pero ahora no. Por favor.
Mateo siente un pequeño frío en los brazos, aunque hace calor. Mira el cielo otra vez. No ve a nadie. No ve nada especial. Solo ve el azul, una nube blanca y un pájaro.
Cinco minutos después, aparecen nubes oscuras.
Diez minutos después, el viento empieza.
Pero no llueve.
Mateo baja a la cocina muy rápido.
—Mamá —dice—, don Ernesto habla con la lluvia.
Su madre no se da la vuelta.
—Sí, claro —responde—. Y yo hablo con las patatas.
—No, de verdad.
Ahora la madre de Mateo lo mira y sonríe un poco.
—Mateo, cariño, a veces las personas mayores hablan solas.
—No habla solo —dice Mateo—. La lluvia escucha.
Su madre vuelve a cocinar. Mateo sabe que ella no cree esa historia. Él tampoco está seguro, pero ha visto algo raro. Esa noche casi no habla durante la cena. Está pensando en el jardín, en el cielo y en la voz de don Ernesto.
Al día siguiente, Mateo vuelve a mirar por la ventana. El cielo está gris esta vez. Hay ropa mojada en una cuerda en el jardín de su casa y también en el de don Ernesto. Todo está muy quieto.
Entonces don Ernesto sale otra vez.
Mateo toma una decisión. Sale de casa sin hacer ruido y camina hasta la cerca entre los dos jardines. Don Ernesto está de espaldas. Tiene el sombrero negro y las manos detrás de la espalda.
—Perdone —dice Mateo en voz baja.
El hombre se gira. No parece sorprendido.
—Hola, Mateo —responde.
Mateo se queda quieto.
—¿Usted sabe mi nombre?
—Claro. Tú siempre miras desde la ventana.
Mateo se pone rojo.
—Perdón.
—No pasa nada —dice don Ernesto—. Eres silencioso, pero muy curioso.
Mateo mira el cielo.
—¿Usted... habla con la lluvia?
Don Ernesto no responde en seguida. Mira las nubes. Luego suspira.
—A veces —dice al fin—. Pero no siempre escuchan.
Mateo siente una mezcla de miedo y emoción.
—¿La lluvia puede escuchar?
—La lluvia, el viento, las nubes... todos escuchan un poco. El problema es que también tienen sus ideas.
Mateo no sabe qué decir. Eso le parece imposible, pero el hombre habla como si explicara algo muy normal, como una receta o una dirección en la calle.
—¿Y qué dice usted? —pregunta.
Don Ernesto se acerca un poco a la cerca.
—Bueno, negocio. Un poco. Si necesito una hora más de sol, lo pido. Si las plantas están muy secas, pido agua por la noche. Si hay niños en el parque, pido que esperen.
—¿Y funciona?
Don Ernesto levanta una mano y mueve los dedos en el aire, como si saludara a alguien invisible.
—A veces sí. A veces no. El tiempo no es fácil.
En ese momento una gota cae sobre la cerca.
Luego otra.
Don Ernesto mira arriba y habla con voz firme.
—No ahora. Te doy las rosas y el árbol grande, pero la calle no.
Mateo abre la boca.
La lluvia para.
No por completo. Solo en ese lugar. En el jardín de don Ernesto empiezan a caer gotas más fuertes. Sobre el árbol, sobre las rosas, sobre la tierra seca. Pero la acera, la cerca y el jardín de Mateo siguen secos.
Mateo da un paso atrás.
—Eso no es posible —susurra.
—Muchas cosas no parecen posibles —dice don Ernesto.
Los dos se quedan en silencio y miran la lluvia extraña. Es una lluvia pequeña y tranquila. Cae solo donde don Ernesto parece querer. Después de unos minutos, el hombre baja la cabeza, como si escuchara una respuesta.
—Sí, sí, entiendo —murmura—. Mañana puedes hacer más ruido.
Luego todo termina. Las últimas gotas caen sobre las rosas. El cielo se aclara un poco.
Mateo respira hondo.
—¿Usted es mago?
Don Ernesto se ríe por primera vez.
—No. Sería más fácil. Solo llevo muchos años hablando con el cielo.
—¿Puede enseñarme?
El hombre lo mira con atención. No se ríe. No dice que no.
—Tal vez —responde—. Pero primero tienes que aprender a escuchar.
Mateo mira arriba. El cielo ahora parece normal otra vez. Azul gris, nubes lentas, luz suave. Pero ya no es igual para él. Antes solo veía lluvia o sol. Ahora piensa que quizá el cielo tiene humor, paciencia y una voz muy baja.
Su madre llama desde la puerta de casa.
—¡Mateo! ¡Ven a lavar tus manos!
—Ya voy —responde.
Pero no se mueve todavía.
Don Ernesto arregla una planta rota y pone bien una maceta. Todo parece normal otra vez. Sin embargo, Mateo sabe lo que ha visto. El hombre no adivina el tiempo. No lo predice. Habla con él.
Y, a veces, el tiempo responde.
Comprehension check
1¿Qué hace don Ernesto justo antes de que empiece a llover?
2¿Por qué Mateo piensa que la lluvia escucha a don Ernesto?
3¿Qué es lo que don Ernesto dice que pide a la lluvia?
4¿Cómo cambia la forma en que Mateo ve el cielo al final de la historia?
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