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A2 - Elementary past tense (preterite) past tense (imperfect) work city & directions emotions

El primer día de trabajo

M
428 words · Key vocabulary
academia autobús equivocarse línea dirección llegar tarde alumno presentarse tranquilo perdido

El lunes siguiente, Carlos empezó a trabajar. Daba clases de guitarra en una academia de música en el centro de Barcelona. Estaba emocionado pero nervioso.

Se despertó a las siete. Se duchó, se vistió y desayunó rápido. Ana le había explicado qué autobús tenía que coger.

—Tienes que tomar la línea 22 hasta Plaza Cataluña. Desde allí caminas cinco minutos —le dijo Ana el día anterior.

Carlos llegó a la parada de autobús. Había mucha gente esperando. Cuando llegó el autobús, Carlos subió y se sentó. Miraba la ciudad por la ventana. Las calles eran anchas y había árboles por todas partes. Era muy diferente a Bogotá.

Después de veinte minutos, Carlos pensó que algo no estaba bien. No reconocía ninguna calle. Miró el número del autobús: era el 24, no el 22. Se había equivocado de línea.

—Perdone, ¿este autobús va a Plaza Cataluña? —le preguntó a una señora.

—No, joven. Este va en la dirección contraria. Tienes que bajarte en la próxima parada y coger el 22.

Carlos bajó del autobús. Estaba perdido en un barrio que no conocía. Miró el reloj: las ocho y cuarto. Las clases empezaban a las nueve. Se sentía muy nervioso.

Encontró la parada del 22 y esperó diez minutos. El autobús llegó y esta vez era el correcto. Carlos llegó a Plaza Cataluña a las ocho y cuarenta. Corrió por las calles del centro buscando la academia.

Llegó a las nueve y cinco. Cinco minutos tarde su primer día.

La directora de la academia, Carmen, lo estaba esperando.

—¿Carlos? Bienvenido. No te preocupes por los cinco minutos. Barcelona es difícil al principio.

Carmen era amable y simpática. Le enseñó la academia: había cuatro aulas, una sala de profesores y un pequeño escenario para los conciertos de los alumnos.

—Tus alumnos son principiantes. La mayoría son jóvenes que quieren aprender a tocar la guitarra. Sé tú mismo y todo irá bien.

Carlos entró en el aula. Había ocho alumnos sentados con sus guitarras. Se presentó.

—Buenos días. Me llamo Carlos y vengo de Colombia. Voy a ser vuestro profesor de guitarra.

La clase fue bien. Carlos recordó por qué le gustaba enseñar: la cara de los alumnos cuando aprendían algo nuevo era la mejor recompensa. Al final de la clase, un alumno se acercó.

—Profesor, me ha gustado mucho la clase. ¿Puede enseñarnos una canción colombiana la próxima semana?

Carlos sonrió.

—Claro que sí.

Volvió a casa en el autobús correcto. Esta vez no se equivocó. Cuando llegó a su barrio, se sentía tranquilo y contento. Iba a gustarle este trabajo.