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A2 - Elementary past tense (preterite) past tense (imperfect) work emotions

La entrevista

M
472 words · Key vocabulary
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Elena necesitaba un trabajo nuevo. Llevaba tres meses buscando y estaba cansada de enviar currículums sin recibir respuesta. Pero el miércoles pasado, por fin la llamaron para una entrevista.

Inmediatamente llamó a Lucía y Patricia.

—¡Chicas! ¡Tengo una entrevista! Es en una editorial. El puesto es de editora junior.

—¡Por fin! —dijo Lucía—. ¿Cuándo es?

—El viernes a las diez.

—Eso es pasado mañana —dijo Patricia—. Tenemos que prepararte.

El jueves por la noche, las tres amigas se reunieron en casa de Elena. Lucía llevó su portátil para buscar información sobre la editorial. Patricia, que trabajaba en recursos humanos, preparó una lista de preguntas típicas de entrevistas.

—A ver, Elena. ¿Por qué quieres trabajar en esta empresa? —preguntó Patricia, imitando a una jefa seria.

Elena se puso nerviosa.

—Pues... porque me gustan los libros y... no sé... necesito dinero.

Las tres se rieron.

—Eso no puedes decirlo —dijo Lucía—. Tienes que decir algo sobre tu pasión por la literatura y tu experiencia como editora.

Practicaron durante dos horas. Patricia hacía las preguntas, Elena respondía y Lucía tomaba notas sobre lo que podía mejorar.

—Hablas demasiado rápido cuando estás nerviosa —observó Lucía—. Respira antes de contestar.

—Y no te toques el pelo —añadió Patricia—. Lo haces cuando te preocupas.

Elena se sentía cada vez mejor con las respuestas. Sus amigas eran las mejores entrenadoras del mundo.

El viernes por la mañana, Elena se despertó a las siete. Se duchó, se peinó y abrió el armario. No sabía qué ponerse. Llamó a Patricia.

—¡Patricia! ¿Qué me pongo? ¿El traje azul o el negro?

—El azul. Es más profesional pero no demasiado serio.

Elena se vistió, se miró en el espejo y respiró hondo. Podía hacerlo. Sus amigas la habían ayudado a prepararse.

La entrevista duró cuarenta y cinco minutos. La jefa, una mujer seria pero amable, le hizo muchas preguntas. Elena recordó los consejos de Patricia: respirar, no tocarse el pelo, hablar despacio.

Cuando le preguntaron por qué quería el puesto, Elena habló de su pasión por los libros, de su experiencia corrigiendo textos en la universidad y de las ganas que tenía de aprender en una editorial de verdad. La jefa asintió varias veces.

Al salir, Elena llamó a sus amigas.

—¿Qué tal? —preguntaron las dos al mismo tiempo.

—Creo que ha ido bien. He contestado a todo. No me he tocado el pelo. Y la jefa ha sonreído al final.

—¡Eso es buena señal! —dijo Lucía.

El lunes siguiente, Elena recibió un correo electrónico. La habían contratado. Empezaba el mes siguiente.

Las tres amigas cenaron juntas para celebrarlo. Pidieron la mejor pizza de Valencia y brindaron con refrescos.

—Gracias, chicas —dijo Elena—. Sin vuestra ayuda no lo habría conseguido.

—Para eso estamos las amigas —dijo Patricia.

—Ahora tienes que invitarnos a cenar con tu primer sueldo —dijo Lucía, y todas se rieron.